En sánscrito "ásana" quiere
decir "estar sentado": era antiguamente el asiento de la meditación.
Cuando los yoguis clásicos comenzaron a llevar la filosofía y la espiritualidad
desde la contemplación al trabajo con el cuerpo - y entonces a la gente - asana
quedó la definición de las posturas.
Aún así, la raíz etimológica sigue
comunicando la esencia de lo que son las asanas: posturas hacia las cuales nos
movemos y en las cuales nos quedamos, casi estuviéramos "sentado/as"
en ellas. Para estirar, fortalecer, equilibrar; para contemplar(nos), liberar
emociones, soltar pensamientos y cansancio; y por supuesto para conocernos cada
día un poco más.
Las claves de la práctica son la lentitud
de los movimientos, la quietud en la fase estática, la respiración lenta,
consciente y dirigida, la atención en estado receptivo a lo que está
sucediendo.
Elige una postura que sientas placentera y
comienza tu día estando en ella. Date permiso de incorporar prácticas
saludables a tu día a día.

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