Savasana es una de las
posturas maestras del yoga: generalmente la asumimos al finalizar la sesión,
para que la energía generada a través de la práctica física pueda fluir
libremente por el cuerpo.
La postura nos invita a la
sencillez de estar un tiempo sin hacer, dejando partir los pensamientos: por
esta razón decimos que es una práctica de des-apego y de libertad.
Dejamos ir el movimiento
físico y el esfuerzo y enfocamos la mente en la respiración suave y profunda.
Soltamos ideas y patrones de pensamiento que causan tensión acumulada en los
tejidos del cuerpo. Sin dejar de estar presentes, tomamos distancia de todo lo
que está afuera de espacio de yoga, así como del pasado y del futuro. Estando
en el “aquí y ahora”, volvemos a nuestro verdadero ser, a nuestra esencia.
Savasan actúa cómo un
poderoso antídoto contra estrés e insomnio, nos ayuda a mejorar la digestión, a
reducir la presión arterial, a disminuir la presión cardiaca. Además, fortalece
el sistema inmunológico y ayuda a balancear y regular el funcionamiento
hormonal.
Cuando entras en Savasana,
lo primero que te invito a hacer es disfrutar de la sensación de tu cuerpo
"sostenido". Suelta cada músculo, afloja, contacta con el placer de
la entrega sobre el suelo. Tu cuerpo precisa tiempo para desactivar la
trasmisión de instrucciones e impulsos: espera que suceda. Recorre tu cuerpo
desde los pies a la cabeza, relajando cada músculo que encuentres en tu camino,
agradeciendo y aflojando. Y recuerda: sin entrega no hay relajación.
Confiar en la posibilidad de
ser sostenidos es todo lo que precisamos para poder transitar por el
autoconocimiento, el desapego y la libertad de ser.
Al final de tu tiempo de
relajación, gira hacia tu lado derecho (para permitir que el lado lado del
corazón quede hacia arriba) y quedate en posición fetal por unos segundos,
observando cómo el estado de calma te ha permeado. La posición fetal simboliza
que podemos despertar (o volver a nacer) en cada momento: renovados y sin el
peso de todo lo que nos ata al mundo físico.
Si quieres llevar el yoga a
tu día a día, cuida del momento cuando te acuestas en la noche. ¿Cómo te
entregas al sueño? ¿Te das un tiempo para aflojar, soltar, dejar partir?
Mi recomendación es de
terminar tu día volviendo al cuerpo, a tu templo interior de manera conciente,
soltando lo que no quieres llevar contigo a tu noche; de esta manera tu sueño
será realmente descansador.
Medita en Savasana antes de dormir y unos minutos al despertar: es un hábito sencillo que mejorará notablemente tu bienestar.
Medita en Savasana antes de dormir y unos minutos al despertar: es un hábito sencillo que mejorará notablemente tu bienestar.

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