Comenzó despacio este año en Ánima Yoga, pero con los tiempos necesarios para transitar por los cambios y los nuevos inicios que el 2016 nos trajo.
En febrero mudamos nuestra casa y
el salón de yoga a un nuevo espacio físico. Cerramos un lindo año de vida en
una casa, para pasar a otra nueva. Hemos precisado tiempo para reacomodar espacios
y energías. En marzo volvimos a la práctica y en abril ya el corazón de Ánima
vibra…
La manera como ha iniciado el año
me trajo una reflexión que hoy está guiando mi práctica. ¿Qué pasa con los
cambios? Más allá que los valoremos, los busquemos o los suframos: ¿Qué sentido
le damos a los cambios? ¿A qué le llamamos “cambiar de vida”?
Hoy en día existe en el mundo
entero un fuerte impulso a revisar la vida que estamos viviendo y a deconstruir
modelos e ideales del ser típicos de las sociedad del consumo masivo. Hoy en
día siempre más gente incorpora en su vida “decisiones” de transformación. Pero
el proceso precisa un tiempo que va más allá de la toma de decisión; y nos
enfrenta con preguntas y a veces dudas.
Lo que aprendo en mi proceso
personal es que en cada momento somos unos (o unas) y que detrás de cada cambio
existe nuestra unión: con nosotros/as mismos/as y el universo que habitamos. La
unión es nuestro punto de partida y de llegada.
“¿Qué quiere decir transformar mi
vida?” o ¿“Hasta dónde?” son preguntas que nos acompañarán. Y si estamos
“unidos” las podremos contestar en cada momento. “Unidos” con nosotros mismos,
nuestras historia y el universo que habitamos.
Cuando creemos que transformar
nuestra vida quiere decir borrar todo lo anterior, nos estamos olvidando que el
camino recorrido es justamente lo que nos trajo hasta acá. Por esta razón lo
primero es mirarnos desde el amor y amar nuestro recorrido.
La práctica de yoga nos invita a
cambiar de piel, a soltar la cáscara exterior construida en años de apriete, resistencias,
hostilidad, apego, miedos... Soltar, sobre todo soltar: porque “Ánima” - la más
profundas de las capas del ser - brilla en el fondo de nuestra esencia y está
ahí para esperarnos.
El yoga nos indica el camino para
una transformación amorosa: sin hostilidad, ni metas o pautas para cumplir. Un
camino para transitar-te, sin la ansiedad de llegar pronto a algún lugar y sin
juicios hacía lo que fuiste y eres.
¡Ven a la práctica para
simplemente ser!
OM Shanti, Paz

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