En Yoga practicamos la unión


¿Te has puesto a recorrer qué pasa durante la práctica de yoga?

Comenzamos tomando contacto con el cuerpo y la respiración. Luego un tiempo largo (casi una hora) compartiendo las mismas asanas.  Entonces el que tiene el impulso de ir más rápido, está acompañado en la espera. El que quisiera ir más lento, está invitado a avanzar. Poco a poco, todos y todas nos encontramos compartiendo el mismo ritmo y las aguas se van calmando. Es ahí cuando somos un grupo y somos unión: el cansancio de unos sostenido por la energía de otros; la agitación de unos apaciguada por la calma de otros.

En cada práctica todos/as dejamos nuestro maravilloso aporte al grupo. ¡Eso es yoga: el encuentro con la unión!

En distintas tradiciones religiosas se considera que una de las razones del sufrimiento humano es la separación con respeto a nosotros mismos y al resto del universo, en la cual caemos en el camino de la existencia física. Al nacer nos separamos del "todo" para emprender nuestra propia humanidad y esa separación hace que de a ratos sintamos la angustia y la soledad por la unión perdida.

También algunas corrientes de la sicología consideran que nuestras primeras heridas se generan en la niñez por sucesos que nos llevan a contactar con la separación de nuestros seres queridos, los padres principalmente. Acontecen hechos o eventos - aunque muy simples – que nos ponen delante de nuestra identidad como persona y de la sensación de la perdida de la unión que quienes nos dieron la vida.

Pero: ¿cómo será que la sensación de separación y fragmentación toma tanto lugar en nosotros?

Cuando nacemos salimos del "todo" - quizás sea ese 75% de energía que según la ciencia forma parte del universo - para habitar el mundo de la existencia física y humana. Y nacer es el inicio de un camino que lleva consigo su propio fin: es decir la muerte. Eso es también razón de sufrimiento: tocar con manos lo finito que es nuestra existencia.

Pero si contactamos con este lado de la realidad, es porqué no nos sentimos parte del universo. ¿Cómo será que nos resulta más inmediato sentir la soledad en lugar que la energía que nos acompaña siempre? ¿Cómo será que no sentimos la maravilla de ser parte del todo? Pero así es.

Practicar entonces es una oportunidad para volver a encontrarnos con la unión. Es la oportunidad de ir soltando las falsas creencias que nos llevan a percibir nuestra existencia como insuficiente. Es estar “aquí y ahora”, con la conciencia de ser parte del todo. Algunos de nosotros lo llamamos Dios. Otros universo o amor universal. Otros más resolvemos no darle nombre ni rostro. Pero todos buscamos la unión con ese “todo”.

Hoy lo que te propongo es comenzar a ver la práctica con esa perspectiva: saber que no eres solo, tomar contacto con lo que traes al grupo y el grupo te trae a ti. Ven a la práctica y ponte en escucha: de ti mismo y de la energía que está alrededor tuyo. Recuerda que eres parte del todo. Que a la práctica venimos para salir de ese lugar de confort que nos hemos generado para lidiar con el sufrimiento y que al final nos genera más sufrimiento. A la práctica venimos para salir de nuestra individualidad parcial y limitada y por fin llegar a nutrirnos, expandirnos, ser unos con el universo.

Aquí estamos para compartir nuestro viaje hacia la unión. Aquí estamos para practicar.

¡OM Shanti, Paz!

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