<<Alégrate de la más pequeña mejora y a la
vez
pregúntate siempre si puedes hacer un poco
más>>
(B.K.S. Iyengar)
Infinitas veces has escuchado, a lo largo de los meses que venimos
practicando juntos y juntas, que el yoga es un camino de autoconocimiento y de transformación.
Efectivamente, el yoga nos invita a conocernos y encontrarnos con nuestra
esencia y necesidades más profundas; y por lo tanto nos permite identificar los
niveles y aspectos de nuestra vida que precisamos cambiar para estar mejor. En
este nivel seguramente la práctica ha dejado sus hermosas huellas en todos/as y
cada uno de nosotros/as. Luego de conocernos un poco más, está la trasformación:
en la forma de tratar el cuerpo primariamente; pero también en la manera de respirar,
sentir, compartir y quizás también de pensar. Por esa razón es que decimos que
“estar en yoga es una manera de vivir la vida”.
En estos últimos días del año entonces te invito entonces a ir hacia atrás,
hasta el día que comenzaste a practicar. Quizás antes: al momento cuando
sentiste que la práctica del yoga podía ser una opción de bienestar. Recuerda sensaciones,
dudas, preguntas, dificultades. Ve identificando cuáles son tus búsquedas en la
práctica y cuáles han sido tus hallazgos. ¿Qué es lo que encuentras a lo largo
de esa línea del tiempo? ¿En qué sientes que te has transformado? (Si quieres,
puedes usar como referencia los 8 niveles que te sugieren los pasos del yoga).
Cierra los ojos y date un tiempo para reconocer el camino recorrido y
encontrarte en tus pasos. Luego -como dice la cita de Iyengar en el inicio de
este texto- alégrate y agradécete por la más mínima mejora. Porqué en ella
estás tú, con tu historia y tus decisiones.
Por otro lado, el agradecimiento va de la mano con la conciencia del camino
a seguir. Y una vez más esto es el momento mejor de año para levantar la mirada
hacia los próximos pasos.
¿Hacia dónde seguirás caminando? Y: ¿cómo lo harás? ¿Qué quieres decir para
ti –aquí y ahora- “hacer un poco más”?
La filosofía del yoga nos invita a practicar con detenimiento y disciplina
pero sin forzar. Dice de nuevo Iyengar:
<<El desafío del yoga es ir más allá de nuestros límites,
dentro de lo razonable. Ampliamos continuamente el marco mental utilizando
el lienzo del cuerpo. Es como si estirásemos un lienzo y creásemos una
superficie mayor para pintar. Pero debemos respetar la forma presente de
nuestro cuerpo. Si estiramos demasiado o demasiado rápido rasgaremos el lienzo
>> (B.K.S Iyengar, “Luz sobre la vida”).
La metáfora del cuerpo cual lienzo nos permite de visualizar claramente que
la posibilidad de transformarnos está en nuestras manos, pero que la
transformación nos pide amor y respeto hacia nuestra historia y hacia lo que
somos hoy: en cuerpo y alma.
Entonces en un segundo plano te invito a hacerte las siguientes preguntas:
¿Conozco mis límites? ¿Estoy realmente tratando de ir más allá de ellos? ¿Mis
actos son coherentes con mis decisiones e intenciones? Y por otro lado: ¿cómo
me estoy relacionando con mis límites? ¿me digo que puedo? ¿lo intento? ¿me
respeto? ¿me acepto? ¿me quiero? me perdono? ¿me sé esperar?
Recuerda la importancia de tener disciplina en la práctica pero también de
tratarte con amor, respeto y aceptación. No te juzgues, no busques resultados,
no compitas contigo mismo pero a la vez busca ver que hay más allá de la
pantalla que tus límites te ponen delante.
¡OM Shanti, Paz!

Commenti
Posta un commento