Entre tradición y modernidad, pregúntate siempre cuál es tu búsqueda en el yoga


Repetidamente en la práctica solemos mencionar que el yoga es una tradición milenaria. Aun así, el yoga ha cambiado y se ha diversificado en el tiempo, sobre todo en el último siglo. Antes que nada de los ocho pasos de la tradición, el yoga de las posturas físicas (hatha yoga) es el que tiene mayor difusión. Además, la mayor parte de las posturas que practicamos son muy recientes. 

En un mundo lleno de estímulos, de novedades y nuevas experimentaciones, buscamos posturas nuevas y solemos considerar poco estimulante una práctica que nos invita a repetir movimientos sin variaciones. Reconocer y acoger este pedido del ser es un punto de partida importante. También es importante comprender que el camino no está en la búsqueda de nuevas técnicas. 

El eje del equilibrio siempre será ir a pregunta central: ¿cuál es mi búsqueda? 

Estamos en yoga para estar en el mundo (en su totalidad: es decir en la relación con nosotros mismos, el entorno, la familia, los amigos, los compañeros de trabajo o de militancia, los animales, la naturaleza en su conjunto...) de una manera consciente, despiertos/as y con amor. Esto es el sentido. Si no perdemos el sentido y si nuestra ansiedad por conocer nuevas posturas nos mantiene firmes en el camino, al fin estamos caminando. 

El yoga nos permite de encontrarnos en lo más profundo y nos brinda un espacio en donde equilibrar y armonizar los distintos aspectos del ser: físico, mental, emocional, social y espiritual. 

Aquí les dejo el link a una lectura sobre la relación entre el yoga antiguo y el yoga contemporáneo. Una lectura nada más, como muchas otras pueden encontrar en la red. Pero leyéndola se me ocurrió la reflexión que les estoy compartiendo. 

Abrazo gigante y mucha paz para estos días de Pascua



Lectura: La sorprendente y poco conocida historia del yoga


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