Los mudras
realizados con las manos y los dedos son los más populares, por su fácil y
delicada realización. Para ello hay que ejercer la suficiente presión, que
pueda hacernos sentir el flujo de la energía a través de los canales energéticos
(nadis), pero sin llegar a provocar la palidez de los dedos, ya que esto podría
bloquear la circulación del prana.
Podemos mantener
los mudras todo el tiempo que deseemos mientras se desarrolla la práctica
meditativa. Cada uno de los cinco dedos de la mano representa un elemento y
controla ciertos aspectos energéticos.
Pulgar: elemento
fuego. La conciencia.
Índice: elemento
aire. Controla el cuarto chakra.
Corazón: elemento
éter. Controla el quinto chakra.
Anular: elemento
tierra. Se ocupa del primer chakra.
Meñique: elemento
agua. Control del segundo chakra.
Hay muchas
combinaciones posibles, pero las siguientes tienen su solidez reconocida y
están respaldadas por el conocimiento milenario del camino yóguico:
Jhana o Gyan
Mudra: es quizás el mudra más conicido y su función básica es promover el
equilibrio de la mente. Une las yemas de los dedos pulgar e índice.
Prithvi Mudra: con
este gesto conseguirás revitalizarte y sentir la felicidad dentro de ti. para
realizarlo, junta las yemas de los dedos pulgar y anular.
Dhyani Mudra:
conocido por facilitar la meditación y calmar la mente. Es sencillo y cómodo,
ya que consiste en descansar la mano derecha sobre la izquierda conectando a la
vez la punta de los dedos pulgares.
Atmanjali Mudra: lo
podemos encontrar en varias confesiones espirituales. También es conocido como
el Mudra de la Oración. Te ayudará a calmar el pensamiento y te conferirá
claridad mental. Para ello une las palmas de las manos en posición vertical a
la altura del cuarto chakra.
Pushpaputa Mudra:
con el mudra de las manos llena de flores podremos abrir la mente y el calma.
De fácil realización, pues bastará con abrir las manos y disponerlas con las
palmas hacia arriba y con los dedos juntos y relajados como si fuéramos a
recibir algo.

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